Aunque el calendario dice que es invierno, hace tiempo que venimos disfrutando de una primavera adelantada, que no se sabe si disfrutar o lamentar, como indicio de unos tiempos locos para el clima. Claro que nos importa bien poco lo que diga el calendario, porque no para de mandarnos mensajes sobre nuestra edad y el paso del tiempo que son poco dignos de credibilidad. ¿Qué confianza merece un indicador que nos convierte una semana en un minuto mientras que un segundo parece la eternidad? Eso siempre que es a tu lado. Mmmm...No sé si echarle la culpa al calendario o a la primavera que despierta sin dejar de soñar.
No estamos apuntando nada en nuestra agenda, de maravilloso que es todo, mi vida.
¿Crees que dentro de un tiempo nos acordaremos de nuestro paseo el sábado en Santiago, de nuestro vino y pulpo y mejillones en Gato Negro, de nuestro encuentro con Tiziana, de que fuimos a Ramón, de que tienes nueva falda y nuevos zapatitos, de que el domingo llovió algo y fuimos sólo al gimnasio, de que la pizza estaba tan rica como es habitual? O tal vez sólo nos acordemos de nuestra dificultad para entender cómo rayos puedo quererte tanto que parece, es, infinito y al día siguiente quererte más. Ese misterio debiera ocupar mucho en la cabeza...
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